Miércoles 25 de marzo, día 6 de Cuarentena.
Cada día es lo que
es, no puedo pretender escribir largo, tendido y entretenido todos los días.
Empecé bastante arriba, por encima de las 1.500 palabras el primer día, y fui
bajando progresivamente hasta las 941 del día cuatro (no en detrimento de la
sinceridad, sino que es lo que es, ya volveré con algo más jugoso y extenso).
Qué feliz estaría el mundo si la cantidad de contagiados se moviera
inversamente proporcional a las palabras que escribo y la tendencia se
mantuviera. Nos estaríamos encontrando pronto con el tan esperado “pico chato”
de la curva. Pero no parece ser así, seguimos acuarentenados y parece que la
cosa tiene para rato. Hoy, sin todo este preámbulo, con lo que me salió en un
primer momento (no recuerdo si fue antes o después del almuerzo), no llegaba a
las 100 palabras.